miércoles, 20 de octubre de 2010

Me he terminado cerciorando, todo lo que añoro es sueño.
Tus manos, humo en mí, extensión de mi piel, huella perpetua. Surcas cada una de mis noches, anhelando tus mares; cobarde oleaje.
Lidero un complot al corazón, derrocarle del mando, anarquía de mi cuerpo.. Así que vuelvo a amarrar las plumas de pavo real a mi espalda, continúo la huelga contra mis impulsos, aún no ha pasado la guerra.

lunes, 11 de octubre de 2010

Tan solo tengo certeza de ansiar quemar el cielo al reflejarme de ese modo en tus pupilas.

martes, 5 de octubre de 2010

Irrepetible
verbo de lo absurdo
símbolo del colmo.
Inalcanzable
en mi memoria
el compás de los sueños

lunes, 27 de septiembre de 2010

Me han dejado a solas conmigo misma, justo hoy que no me soporto. Intento alcanzar una fantasiosa quietud mental, pero como siempre término haciendo apología de la nada.
Cierro los ojos, imposible dormir. Miro al techo, parezco reflejarme y eso lo empeora todo. Las paredes me devoran, el calor me aplasta, tan solo queda arrancarme la piel y tampoco tengo fuerzas.
Trato de llorar frenéticamente pero nada…pasan horas, días.. O quizás apenas unos segundos pero he perdido la noción del tiempo y del espacio.. todo ha tornado negro, ni siquiera noto mi pulso o respiración, ¿qué importa al fin y al cabo? Si ni siquiera mis latidos pueden gritar.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

La verdad... ahora que el cristal ha dejado de ser opaco, mi desesperación por encontrarme va cesando…calmándose más bien. Sin embargo la herida se acrecienta al paso de la luz. Se me nublan los sentidos pero me abre los ojos, debe ser la luna... es que aún no te has dado cuenta de que en Madrid no se ven las estrellas.

lunes, 23 de agosto de 2010

Imagino que de un momento a otro sere capaz de enfrentarme a mi misma y saltar al vacio. Toca cambiar las reglas del juego, se acabó que esta infinita ingenuidad no haga más que abofetearme. Me toca. Supongo que perder o ganar tan solo son mitos… a estas alturas únicamente vale saber lo que siento y sentí… e ignorar mi sentido común; ya me he cansado de que la cobardía lo invada todo y las desapariciones sean la única salida. La desilusión quedará abrazada a los posos de café y cómo ves, mi única respuesta será la indiferencia.
El caos que, por norma general había decidido establecerse como suplemento alimenticio, estaba terminando conmigo. Bajar la guardia, perder el sentido, envolverse en sí mismo. No ve, no oye… ni siquiera me reconoce. El pánico juega con la angustia apostando cual de las dos me vencerá primero… y lo que no saben, es que, en verdad, ya lo han logrado al unísono.